Para Caica, fotografiar es una manera de reatrapar sus sueños, de traducir en imágenes
esa sustancia que sólo se vuelve tangible tras el parpadeo metálico del obturador. La suya es una
mirada intensa, a la vez que una mágica y constante reflexión sobre lo que lo rodea.
Hay en sus imágenes un enorme respeto por las cosas, las que toma casi con asombro, como si las
hubiese visto por primera vez.
Poco importa que sus paisajes sean Brasil, o que sus personajes sean los iconos de su San Pablo natal,
do Souto se vale de ellos para intentar descrivir una a una sus quimeras.
Como en el sueño las irá desentrañando de a poco, condensándolas, en toda su sugerencia.
Gabriel Valansi