La pintura de Félix Navarro Mouchet es uno de esos ejemplos en los que la investigacón y el método dan como resultado un inmenso
campo de creación.
De la rebeldía ante las técnicas conocidas y la búsqueda de nuevas texturas y materiales, surge una obra que flirtea con la
escultura y el relieve incorporando una paleta de color llena de osadía y poder comunicador.
Profundidad, intensidad, calma … Una pintura que se entiende y que asombra porque nos hace descubrir nuevos aspectos de la misma
realidad con cada ángulo de luz, porque sintetiza el paisaje y porque contiene toda la libertad que se desata cuando encontramos
y aceptamos una vocación cautiva desde siempre.